Los países industrializados continúan atacando a los centros financieros offshore, mediante una enorme campaña propagandística en las más diversas plataformas mediáticas; pero los números muestran claramente que desde esas jurisdicciones se mueve la economía mundial. Un cierre de estos centros provocaría un colapso global porque, a día de hoy, las finanzas offshore constituyen un espacio integrado a nivel mundial que opera más allá del control de cualquier Estado.
De acuerdo con datos de una investigación elaborada por el Institut d’Economia de Barcelona, las grandes empresas multinacionales colocan anualmente cerca del 40% de sus beneficios, estimados en 600 000 millones de euros, en los centros financieros offshore. Además, el propio estudio reconoce que 7,1 billones de euros de las riquezas familiares también se encuentran depositadas en esas jurisdicciones.
¿Qué son los centros financieros offshore?
Estos son países o jurisdicciones que han optado por atraer inversión extranjera a través de beneficios tributarios. En esos territorios se aplican dos regímenes fiscales paralelos. Existe un espacio regulado, en el que los ciudadanos pagan los impuestos habituales como en cualquier parte del mundo; mientras, el otro régimen ofrece una exención total o una reducción notable en el pago de impuestos por las ganancias obtenidas offshore, es decir, fuera de ese territorio. Estas son decisiones totalmente legales y no tienen nada que ver con la elusión fiscal, ni con el lavado de dinero.
El Derecho internacional público establece que los Estados tienen la potestad de permitir el acceso del capital extranjero a sus economías nacionales. Las jurisdicciones offshore recurren a ese derecho para no solo facilitar el acceso del capital foráneo, sino especialmente su movilidad, ya que en esos territorios no se aplican férreos controles de capital.
Por lo general, los centros financieros offshore ofrecen servicios financieros a ciudadanos no residentes a una escala que no se corresponde con el tamaño de la economía local. Además, estos centros se utilizan para la adquisición de deuda, la estructuración de fondos, la formación de sociedades offshore, así como para la protección de inversiones.
Existen varios tipos de centros financieros offshore. Algunos se especializan en la protección de la riqueza; mientras otros se ocupan de las corporaciones y los bancos que aprovechan las políticas locales ventajosas para organizar mejor sus flujos financieros.
¿Cuáles son los principales centros financieros offshore?
En el listado de centros financieros offshore aparecen países y jurisdicciones como Irlanda, Bahamas, Singapur, Bélgica, Islas Vírgenes Británicas, Suiza, Islas Caimán, Luxemburgo, Bermudas, Hong Kong y los Países Bajos.
De ellos, Luxemburgo e Islas Caimán se han posicionado como los destinos más atractivos de los flujos financieros de los bancos y fondos de inversión; mientras, Países Bajos es el punto de entrada más importante de las compañías multinacionales.
Todos estos centros financieros offshore tienen como elementos comunes que cuentan con políticas impositivas muy favorables para los inversores, ofrecen una amplia gama de servicios financieros especializados y han establecido mecanismos sencillos de incorporación de sociedades offshore.
El sistema operativo central de las finanzas offshore es manejado por un grupo de profesionales muy competentes que estructuran las acciones de sus clientes corporativos en todos los centros financieros offshore con el objetivo de maximizar la protección de la riqueza y los beneficios.
El espectacular crecimiento de las finanzas offshore está vinculado con un cambio financiero y tecnológico más amplio que, a día de hoy, influye en que las empresas asuman cada vez más riesgos financieros. Estas transformaciones también impulsan el auge de las finanzas no reguladas, no bancarias y basadas en el mercado. No es arriesgado afirmar que, en la actualidad, las finanzas globales son las finanzas offshore.