El Tratado incluyó la eliminación de los controles fronterizos en seis de los siete países entonces miembros del espacio de Schengen. No obstante, esto no ocurrió de la misma forma en todos los países, pues, por ejemplo, Francia utilizó una cláusula de seguridad nacional, para continuar con los controles en sus fronteras con Bélgica y Luxemburgo, por preocupaciones internas; además, los franceses también aumentaron el control en las fronteras con España y Alemania; sin embargo, en Francia sí se aplicó el artículo de Tratado mediante el cual las fuerzas policiales foráneas podían actuar en territorio de un país de Schengen si se encontraran tras un criminal.
Entonces, la llamada “tierra de Schengen” posibilita la libre circulación dentro de la Unión Europea. Este espacio fue creado por siete países, firmantes todos del Tratado de Schengen en 1985 (Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Francia, Alemania, Portugal y España). Luego vino el Tratado de Schengen que recibió el nombre de la villa donde fue firmado, Schengen, una localidad de Luxemburgo de 500 habitantes en la frontera con Francia y Alemania.
La idea central del Tratado de Schengen era terminar con los controles de fronteras en tierra, mar y en los aeropuertos; aunque sí se mantuvieron los procedimientos para sostener la seguridad interna, entre los que estaban la coordinación de los controles de visa en las fronteras externas de los países miembros. Italia y Grecia se sumaron al Acuerdo en 1990 y 1992; mientras Austria se adhirió en 1995. Los países miembros del espacio de Schengen están unidos al Sistema de información de Schengen, el cual asiste a la policía y las autoridades de inmigración, a través de una base de datos de 10 millones de archivos.
A pesar de todas las precauciones y de la efectividad del Sistema de información, algunos países sostienen sus dudas, entre ellos el Reino Unidos que se ha rehusado a abandonar sus controles de pasaporte.